
Friedrich Nietzsche1 sigue siendo quizá el pensador más incomprendido de la modernidad. Tras las manipulaciones ideológicas del siglo pasado, hoy el Transhumanismo2 pretende reconocer en el Übermensch a su propio antecesor espiritual. Sin embargo, entre el Übermensch3 y el ideal de una humanidad fusionada con circuitos se abre una profunda fractura ontológica.
El Superhombre no nace de un perfeccionamiento biológico o tecnológico, sino de una radical transvaloración de los valores. Nietzsche no buscaba un “hardware” superior, sino un individuo capaz de dar sentido a la vida tras la “muerte de Dios”, ejerciendo una Voluntad de Poder fundada en el dominio de sí y la creatividad. Su elevación pasa por el Amor Fati: aceptar el dolor, la finitud y el azar como condiciones necesarias de la autotrascendencia.
«Entre el Übermensch y la inteligencia artificial existe una fractura ontológica: superar lo humano no significa potenciarlo mecánicamente, sino tener el valor de afrontar el dolor y el límite».
El transhumanismo, por el contrario, propone un racionalismo instrumental que considera la biología como un conjunto de límites que deben superarse. Longevidad programada, potenciación cognitiva, chips neuronales e interfaces biónicas ofrecen oportunidades reales: reducir enfermedades, ampliar las capacidades cognitivas, prolongar la vida. Allí donde Nietzsche exigía una metamorfosis moral y poética, los profetas del silicio apuntan a la optimización técnica y al control del sufrimiento.
La paradoja es evidente: la tecnología no crea al Superhombre; corre el riesgo de reforzar al Último Hombre, ese ser que solo busca confort, seguridad y longevidad aséptica. En lugar de enfrentarse al abismo, el transhumano puede reducirse a un terminal pasivo, automatizando su propia mediocridad. Sin embargo, si se utiliza con discernimiento, la técnica puede convertirse en instrumento de la voluntad, sin sustituirla.
El verdadero Sapere Aude4 hoy no se mide en chips, sino en la capacidad de vivir plenamente cada instante, aceptando el «Eterno Retorno»5.
Si el transhumanista intenta “huir” del tiempo y de la muerte mediante la tecnología, el Superhombre de Nietzsche elige “habitar” el tiempo tan profundamente que desearía revivirlo eternamente.
Superar lo humano no significa potenciarlo mecánicamente: significa tener el valor de convertirse en “quien se es”, utilizando la tecnología como medio y no como atajo hacia una ilusoria divinidad artificial. Al final, lo que define lo humano sigue siendo la capacidad de enfrentarse al dolor, al límite y al misterio de la vida.
Notas:
- Friedrich Nietzsche (1844–1900): Filósofo y filólogo alemán, uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX. Conocido por haber proclamado la “muerte de Dios”, investigó el nihilismo y la crisis de los valores occidentales. A través de conceptos como el Übermensch, el Amor Fati y la Voluntad de Poder, teorizó una superación creativa de lo humano basada en la aceptación del destino y la transvaloración de toda moral preestablecida. ↩︎
- Transhumanismo: Movimiento intelectual y científico que promueve el uso de tecnologías emergentes (biotecnologías, inteligencia artificial, neuroprótesis) para superar los límites biológicos de la especie humana. Aspira a vencer el envejecimiento, potenciar las capacidades cognitivas y eliminar el sufrimiento involuntario, teorizando el paso de lo humano a un “poshumano” tecnológicamente evolucionado. ↩︎
- Übermensch (Superhombre): Concepto central de la filosofía de Nietzsche que representa al individuo que ha superado la moral tradicional y el nihilismo derivado de la “muerte de Dios”. No es una entidad biológicamente superior, sino un hombre capaz de crear sus propios valores, aceptar el Eterno Retorno y decir “sí” a la vida mediante el Amor Fati, transformando el dolor en potencia creativa. ↩︎
- Sapere aude: Locución latina que puede traducirse como «Atrévete a saber» o «Ten el valor de conocer». Originada en Horacio, se convirtió en el lema de la Ilustración gracias a Immanuel Kant, quien la definió como la exhortación a salir de la minoría de edad intelectual utilizando la propia razón sin la guía de otro. ↩︎
- Eterno Retorno: Una de las ideas más vertiginosas de Nietzsche, según la cual cada instante de la vida está destinado a repetirse cíclicamente e infinitamente, exactamente del mismo modo. No es una teoría cosmológica, sino una prueba ética suprema: solo quien ama la vida hasta el punto de querer que cada dolor y cada alegría regresen eternamente puede llamarse verdaderamente Superhombre. ↩︎
Este artículo ha sido redactado y traducido al español por Emanuele Mulas. Su publicación original en inglés se encuentra disponible en: https://www.wittystore.com/friedrich-nietzsche-was-not-a-transhumanist . La ilustración es de publico dominio (https://it.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Nietzsche#/media/File:Nietzsche1882.jpg).

